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miércoles, 6 de mayo de 2020

Ebro Serie B

"El morro largo B-45"
(2/2)


  La serie B de camiones ligeros Ebro abarcaba a los 4x2 B-35 y B-45, aunque también existió una versión denominada B-15 con un eje de ruedas traseras simples y una carga útil de 1,5 toneladas.

Cabeza Tractora Ebro B-45
(Lineas Aéreas de España IBERIA - 1962)
(IXO - ALTAYA. 1.43) 
  El B-45 era un camión ligero, que estaba equipado con eje de ruedas traseras doble y motor Ebro E4 que otorgaba 70 cv, cuyo particular “ralentí” le hizo muy popular en las calles españolas, siendo apodado, conjuntamente con el B-35, como “morro largo”. Diseñado para ser duradero, el B-45 podía soportar fácilmente un sobrepeso superior a las 5 toneladas. Su motor diésel Ebro E4, de 70 cv, le permitía alcanzar una velocidad de 65 km/h. Su caja de cambio era de cuatro velocidades, marcha atrás y transmisión trasera. El interior de su cabina era totalmente espartana. Disponía de dos sencillos asientos, siendo el del conductor algo mas elevado para mejorar su visión. El tablero de mando estaba formado por la típica esfera grande del velocímetro y cuatro esferas mas pequeñas para los diferentes indicadores. Su volante era grande, de 46 centímetros de diámetro. El resto del equipamiento interior era una palanca de cambio manual y palanca de freno manual. El parabrisas estaba dividido en dos y tan solo el del conductor disponía de varilla limpiaparabrisas.


  Su mayor tamaño (5,75 metros de longitud y batalla 3,85 metros) con respecto al B-35 hicieron del B-45 un vehículo de multitud de usos y aplicaciones. Aunque de fábrica eran suministrados en versiones chasis-cabina y cabina con plataforma de madera, eran idóneos para ser carrozado como volquete, furgón cerrado, autobús, camión de caja abierta, cisterna… La Administración española fue un gran usuario del B-45 ya que fue empleado por las Fuerzas Armadas como vehículo de transporte y carga y por la Policía Armada para, principalmente, el transporte de sus “Banderas Móviles” para intervenir en alteraciones de orden público. Las corporaciones locales españolas también lo usaron como vehículos de recogida de residuos urbanos y para otros diferentes usos municipales como fue la equipación de los parques automovilísticos de bomberos, para lo que los B-45 fueron equipados con cabinas dobles para permitir el acomodo de un equipo completo de bomberos.


  Pero si el B-45 es recordado popularmente por algún uso en concreto, este ha sido, fundamentalmente, por su empleo como camión botellero y “cabeza tractora” de la compañía aérea española Iberia.


  Ya fueran integrante de grandes flotas o de pequeños y modestos autónomos, conocidos en esa época como “vinateros”, los B-45 se encargaron de servir todo tipo de bebidas a bares y comercios. Las grandes marcas comerciales, como eran Coca-Cola o Cervezas Cruzcampo, tuvieron al Ebro B-45 como buque insignia de sus flotas. Por otra parte, una de las adaptaciones mas singulares fue la “tractora” fabricada a partir del chasis recortado del B-45 que se acoplaba a un carrozado, conocido como la “jardinera” y que servía para el transporte de pasajeros de las terminales del aeropuerto al avión y viceversa.

(sic). (47)

jueves, 2 de abril de 2020

Ebro Serie B

"El morro largo B-45"
(1/2)

Ebro B-45
(1961-1964)
(IXO - SALVAT. 1.43)
  En la difícil época de la posguerra, España se encuentra aislada y carente de materias primas. La industrial española se encuentra totalmente estancada y con un gran retraso tecnológico. Ante este penoso panorama el parque móvil español era deprimente. Los vehículos para que siguieran funcionando eran parcheados, de tal forma que muchas veces era casi imposible distinguir el modelo original. La carencia de repuestos y utillajes hacía casi imposible que la industria automovilística española abordara un modelo propio, por lo que puso su mirada en modelos extranjeros ya desarrollados.


 En 1954, Ford abandona España y su filial “Ford Motor Ibérica” es nacionalizada parcialmente, el resto de las acciones son adquiridas por un grupo de empresarios españoles que bajo la denominación de “Motor Ibérica S.A” siguieron manteniendo lazos comerciales con la sucursal de Ford en Inglaterra de la que seguían comercializando bajo licencia su tractor agrícola Fordson. Tras la buena marcha y estabilización de la producción de estos tractores agrícolas, los directivos de Motor Ibérica se plantearon la producción de camiones, tomando como base a los solventes camiones ligeros 4x2 ingleses Ford Thames.


  En 1955, Motor Ibérica lanza al mercado español el Ebro B-35, una copia casi literal del Ford Thames ET6. En España, por motivos de ahorro montaban con ligeras modificaciones, la misma motorización que llevaban los tractores Fordson: el Ebro E4, un cuatro cilindros diésel de 3.610 cc y una relación de compresión de 16:1 que entregaba 62 cv a 2.500 rpm. El Ebro B-35, con homologación para transportar una carga útil de 3.500 Kgs, alcanzó prontamente gran popularidad en ventas, por lo que Motor Ibérica se planteó, con la intención de afianzarse en el segmento de camiones de mediano tonelaje, ampliar su oferta con una variante del B-35 que pudiera transportar más carga útil: el B-45.


  El Ebro 4x2 B-45 salió al mercado en 1961. Este camión ligero se diferenciaba de su hermano menor en que portaba un chasis de mayor longitud, admitía 4,5 toneladas de carga útil y su motor diésel Ebro E4 generaba 8 caballos más de potencia que el B-35.

(sic).